EL MATRIMONIO DE JART Y LA FILOSOFÍA DEL SISTEMA DE PRODUCCIÓN TOYOTA
Génesis y Panacea
Génesis
- -
¿Bueno?
- - Juan…
- - ¿Quién habla?
- - Soy Pedro, escucha, por favor
- - ¡Qué paso Pedro! ¡Cabron, son las 3 de
la mañana!
- - Juan, escucha. Tengo que decirte algo
importante. Ven a mi casa por favor.
- - ¡No chingues! ¿Estás borracho o qué?
- - ¡No cabrón! Tengo que decirte algo
importante, pero debe ser personalmente. Es algo que nos atañe a los 2.
- - Está bien, voy para allá.
****
Juan
llegó, y como supuso que la puerta no tenía seguro, abrió y entró directamente.
- - Siéntate. ¿Quieres un tequila?
- - No, solo pásame una cerveza.
Juan
disfruta del aroma que expide su tarro y le da sorbos pequeños.
- - A ver pues, ya dime…
- - Estamos quebrados… Desde meses atrás… no
quería decírtelo porque tenía una ligera esperanza de que el mercado mejorara,
pero ni madres, cada día se ponía más complicado… Así que ya no aguante mas y decidí
decírtelo hoy mismo… Vamos a cerrar el changarro.
- - Espérate, no chingues. Sí, me habías dicho
que teníamos problemas con las ventas, las deudas y la competencia, pero no
chingues, ¿Quebrados? ¿Cómo llegamos a esto?
Pedro
se lleva las manos al rostro. Con los dedos medio e índice se oprime levemente
los parpados al momento que suelta un suspiro profundo y explica:
- - Las inversiones en bienes raíces que realizamos
nos dejo sin liquidez, así que requerimos de préstamos bancarios para librar
todos los compromisos que se fueron acumulando con nuestros proveedores y
acreedores.
Esto
nos coloco en una situación muy frágil en caso de que se diera una crisis… y se
dio…
- - ¿Cómo que se dio una crisis? ¡Es 2008! ¡Apenas
se está hablando de una crisis en Estados Unidos!
- - ¡Lo sé cabrón! ¡Pero es otra crisis la
que nos pegó a nosotros! Estuve analizando cual fue el génesis de nuestra
crisis y encontré un punto de inicio: Le estrategia de guerra contra el narcotráfico
que emprendió el gobierno federal.
- - ¿La guerra contra el narco? ¿Y cómo nos
llevo eso a esta situación?
Pedro
enciende un cigarrillo y lo aspira lentamente para contestar:
- - El setenta por ciento de nuestra producción
lo estábamos enviando a la frontera con Estados Unidos. Desde Matamoros,
Tamaulipas hasta Tijuana, Baja
California, pasando por Reynosa, Nuevo Laredo, Piedras Negras, Ciudad Acuña,
Ciudad Juárez, Nogales… ¡En fin! ¡Todas las ciudades fronterizas eran nuestro
principal mercado!
- - ¿Y qué paso entonces? Pregunta Juan todavía
sin entender
- - Pues que a raíz de la guerra contra el narco
todo el mercado se cayó. Primero fue Tijuana. Los gringos dejaron de venir. La emblemática
avenida Revolución, que en años anteriores lucia repleta de turismo, de un
momento a otro, empezó a lucir desierto, así que nuestros distribuidores
dejaron de vender.
Pedro
aspira más profundamente su cigarro y prosigue…
-
Después fue Ciudad Juárez… y el cáncer se
expandió poco a poco por todas las ciudades fronterizas, hasta llegar a
Matamoros, Tamaulipas. Hoy, Diciembre de 2008, solo vendemos un diez por ciento
de nuestra producción en toda esta región.
- - ¿Eso es lo único que nos afecto?-
Pregunto Juan.
- - No. Además de que las ventas siguen en caída
libre, en los últimos tres meses, las
materias primas se están incrementando a razón de un diez por ciento mensual.
Los proveedores ya se están curando en salud por la crisis de Estados Unidos.
- - Y la competencia… ¿Cómo nos está
pegando?
- - Ese
es otro factor. Los productores pequeños originarios de nuestra comunidad, que
se encontraban dispersos en todas las ciudades fronterizas, simplemente
regresaron a nuestro pueblo y empezaron a abrir tiendas comerciales para
competir ferozmente por los clientes, locales algunos, y otros por los clientes
de las ciudades del bajío y Riviera Maya… Repito ante la caída del mercado, la
competencia en precios se volvió feroz.
Juan
termino la mitad de la cerveza que quedaba en un solo sorbo y prácticamente
grito:
- - ¡Ni madres! ¡Yo no sé cómo le vamos a
hacer, pero cerrar ni madres!
- - Bueno, ¿entonces que chingaos quieres
que hagamos? –Pregunto Pedro.
- - ¡No lo sé cabrón! No lo sé… pero cerrar ¡ni
madres! – Remató.
Continuara… | Grito de batalla de Jart, plasmada en una de las paredes de la oficina principal |
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